miércoles, 13 de noviembre de 2013

LITERATURA SOBRE ASTROLOGÍA

Este artículo lo escribí para el suplemento Hoja por Hoja del Año 12, número 140, Enero 2009.
Considero muy interesante la recomendación sobre diversos libros relacionados al tema de la Astrología, espero lo disfruten:
A lo largo de mi formación en el campo de la astrología experimenté que era más fácil trasladar los conceptos aprendidos a imágenes; entonces, los asociaba con reproducciones gráficas de mitos e historias con las que podía identificarme. Así desarrollé la capacidad de ver la astrología como algo vivo, con formas y colores con los que me comunico e interactúo cotidianamente.
Imaginemos que la astrología es el tema de una gran obra de teatro de la que platicaremos animadamente. En ella hay, por supuesto, personajes estelares, secundarios, directores de escena, guionistas, técnicos de iluminación y sonido y, lo más importante, acción dramática.
No pretendo que después de mi propuesta los lectores fragmenten el tema que nos ocupa, sino que tomen de cada autor lo propio y convoquen a una síntesis de la que me haré cómplice en este ensayo.
Antes de comenzar
Hay personas a quienes nos gusta, digámoslo así, empaparnos con información antes de asistir a la presentación de una obra; suponemos que así la disfrutaremos mas. Queremos saber quién es el director, cuál el género de la obra, quiénes los actores, etcétera, pues si profundizamos en el conocimiento y vamos más allá de estas primeras inquietudes para averiguar sobre la vida del escritor y el marco histórico que será representado, si leemos la crítica previa o preguntamos a otros su opinión, nos sentimos mejor preparados para enfrentar una nueva experiencia.
Así pues, en el libro Vicios y prejuicios de la astrología (Plaza y Janés, 2003), Luis Lesur propone lo que resulta ser una magnífica guía para acceder a la astrología. Comienza hablando de los orígenes históricos de la disciplina. Luego responde la pregunta de lo que es la astrología proponiendo distintas definiciones, todas válidas y complementarias. Reconoce el mal uso que se ha dado a esta doctrina en estos tiempos, lo cual le da herramientas al lector para escoger con cuidado los libros que decidirá leer, los maestros a los que se acercará y el astrólogo al que consultará, si así lo decide. Habla de las distintas escuelas astrológicas, como la predictiva, la esotérica y la humanista, subrayando que cada una de ellas aporta conocimientos y técnicas valiosas que contribuyen al mejoramiento humano. Otro tema que toca de manera muy clara es el de las cartas astrales de distintos países, deteniéndose en la de México para ahondar en su interpretación.
El género
Dependiendo del tema que aborde la obra podría decirse que pertenece a un género del teatro: tragedia, comedia o tragicomedia. En astrología, el significado y simbolismo de los cuatro elementos ayuda al lector a identificar pautas que lo acercarán a reconocer dicho género.
Stephen Arroyo, en su libro Astrología, psicología y los cuatro elementos(Kier, 2005), hace una descripción sobre estos últimos y posteriormente interpreta las posibles combinaciones entre ellos. Arroyo opina que los cuatro elementos se refieren a las fuerzas vitales que constituyen la creación entera que los sentidos físicos pueden percibir:
    Los cuatro elementos son particularmente útiles para entender la naturaleza esencial de la característica psicológica de cualquier individuo. […] Como ejemplo, los signos de aire viven en el reino abstracto del pensamiento, y para ellos un pensamiento es tan real como cualquier objeto material. Los signos de agua viven en sus sentimientos, y es su estado emocional el que determina su conducta más que todo lo demás. Los signos de fuego viven en un estado de actividad muy excitada e inspirada, y mantener ese estado del ser es crucial para que los signos de fuego estén sanos y felices. Los signos de tierra se afirman en el mundo material. El mundo material y sus consideraciones de sobrevivencia y producción se consideran mucho más reales que cualquier otro aspecto de la vida.
Cada género tiene una combinación de elementos pero evidentemente habrá uno que será más notorio; el agua pondrá acento en las emociones; el aire, en las ideas; la tierra, en las sensaciones, y el fuego, en la intuición.
Dirección
El director es el artista creativo responsable de coordinar desde la escenografía hasta la interpretación de la puesta en escena. Estudia e interpreta las obras teatrales y dirige los ensayos. Define la línea estética e ideológica de la obra. Discute con los especialistas y técnicos para determinar la escenografía, sonido y efectos especiales, vestuario, coreografía, música, maquillaje y utilería de la obra, además de que selecciona el personal artístico.
Robert Hand, en su libro Los símbolos del Horóscopo (Urano, 1993), acerca al lector a cada uno de los personajes y situaciones de la obra de teatro. Si el lector domina el significado particular de cada personaje, podrá hacer combinaciones de manera creativa e intuitiva, precisamente lo que la buena astrología exige.
En esta obra, los planetas, aspectos, casas y signos serán las herramientas del director. Hand hace una comparación de los planetas con los verbos; los signos con los adverbios y las casas astrológicas con los sustantivos. El lector comprende con mayor facilidad cómo pueden relacionarse distintos elementos astrológicos. Por ejemplo, la combinación del planeta Mercurio con el signo Libra y la sexta casa astrológica puede resultar en el siguiente enunciado: “Comunicarse amablemente en el trabajo.” Una de las acciones relacionadas con el planeta Mercurio es la comunicación; el signo de Libra, entre otras cosas, busca ser agradable y amable; mientras que una de las interpretaciones de la sexta casa astrológica es el trabajo. Hay muchas variables, pero siempre será más sencillo intentar escribir las frases si se conoce a cada uno de los elementos.
Personajes estelares




En lenguaje astrológico, los personajes estelares son “los luminares”. Un luminar es alguien que sirve de ejemplo; tiene gran talento y funge como instructor, de acuerdo con Liz Greene y Howard Sasportas en su libro Los luminares (Urano, 1993).
Los luminares son el sol y la luna. Éstos representan las características esenciales que definen la personalidad de cada individuo. Reflejan lo que podríamos llegar a ser un día, igual que sucede cuando vemos una obra de teatro y los personajes nos hablan de quiénes somos.
Greene y Sasportas analizan al sol y la luna como cuerpos celestes, arquetipos, imágenes míticas y principios psicológicos, lo cual resulta ser una valiosa herramienta de conocimiento ya que, como mencioné en un principio, poder trasladar a imágenes el conocimiento teórico facilita el acceso al mundo de los símbolos. Conforme avanza la lectura van apareciendo con más frecuencia términos astrológicos y ejemplos de cartas, lo cual podría representar un obstáculo para un lector sin conocimiento previo en el tema, pero, lejos de estorbar, complementan la comprensión de las motivaciones psicológicas de estos dos grandes personajes.



Personajes secundarios
Los personajes secundarios apoyan y fortalecen las características de los personajes principales. En astrología están representados por los planetas interiores: Mercurio, Venus y Marte, que encarnan aspectos importantes de la personalidad de cada individuo.
En el libro Los planetas interiores (Urano, 1996), Liz Greene y Howard Sasportas hablan de estos personajes y los tratan de manera similar a como hicieron en su libro Los luminares, desde todos sus ángulos: mitológico, psicológico y astrológico. Al combinar la astrología con la psicología hay más elementos para comprender el monólogo interno de cada personaje; los planetas dejan de ser meros cuerpos celestes en el universo y cobran vida, tienen necesidades, responsabilidades, virtudes y debilidades. El lector reconoce cuáles son las motivaciones, aspiraciones, miedos y deseos de cada personaje.
Concluyendo la lectura de este ensayo como pieza dramática, descubrimos la importancia del género, dirección, actuación tanto de actores principales como secundarios, acción dramática, etcétera; y entonces creamos una síntesis: la astrología puede presentar un cuadro completo y comprensivo de la persona y su potencial, basado en el horóscopo natal.