martes, 12 de agosto de 2014

LEO, UN ESPÍRITU RADIANTE.



El Rey Sol, Luis XIV, quien era Virgo, pero tenía mucha influencia de Leo en su carta, fue muy influenciado por el simbolismo solar en su vida. El Sol rige al signo de Leo. Con orgullo se deleitaba en la ostentación, y trató de representar el Sol para los demás: "L'état, cést moi" (Yo soy la autoridad).

Inspirado por los ideales realistas, Leo puede evocar la grandeza terrenal que podemos observar en la Monarquía Absoluta de Luis XIV; en las conquistas de Napoleón I; o en las ambiciones territoriales de Mussolini. Los tres con fuerte influencia del signo de Leo en sus cartas.

Con un exceso de confianza, Leo puede en ocasiones considerarse a sí mismo como infalible, y esto fue probablemente el origen de los errores de Napoleón al final de su reinado, o del trágico final de Mussolini.  



Cuando un Leo es inspirado por ideales espirituales, busca la grandeza celestial. Como ejemplo de esto podemos evocar la figura de Lorenzo el Magnífico, que hizo de Florencia un centro de cultura e intelecto. 
Lorenzo sólo se convirtió en "Magnífico" después de que venció el temor de ser poco atractivo:  como estaba descontento con su apariencia física, sólo deseaba estar rodeado de cosas bellas, con el fin de disminuir el impacto de una percepción desagradable de sí mismo. 

Teniendo en cuenta la pureza del Sol, trató de reinar con una explosión de brillo: por lo tanto, el lujo de Lorenzo el Magnífico, o la ostentación de Luis XIV. 
En muchos casos, un Leo en realidad se convierte en una inspiración para los demás por su generosidad;  en el Puente de Arcole, Bonaparte expresó un sentimiento de honor y valentía. De hecho, en todas sus batallas predomina un sentido de la estrategia, de fervor y firmeza. 


Un Leo es un alma apasionada que puede ser consumida por el amor a alguien que aparenta ser extremadamente diferente de sí mismo. En este escenario, se siente dividido entre su corazón y el rol que debe jugar: si el sol se desplaza de su centro de gravedad, ¿qué sería del mundo? Sin ir a los extremos, un Leo puede sacrificar el amor verdadero por el rango jerárquico que busca. Su egoísmo puede frustrar su amor. 


Emily Bronte describió maravillosamente este conflicto en su novela "Cumbres Borrascosas", donde la heroína, Catherine, repudia su amor por el sirviente Heathcliff, y se casar con Edgar Linton, con el fin de preservar su posición social. 
Leo se inspira en las cualidades excepcionales, y en una situación comparable a la de Catherine, puede vencer su orgullo para hacer que el "amor triunfante" emerja victorioso. El resto de la novela relata una transfiguración de este tipo: la hija de Catherine se casa con Hareton, que es de un rango social inferior; en este caso, el amor vence.


Fuente: "Astrology" de Solange de Mailly Nesle.