sábado, 4 de enero de 2014

Viajar con Capricornio





Después de viajar dos semanas con dos Capricornios, se me ocurrió compartirles algunas ideas para que tengan más clara la naturaleza de este signo.

Viajar con Capricornio puede tornarse complicado para quienes buscan la relajación, el fluir y vivir el momento. Capricornio es un signo muy precavido y no le gusta dar paso sin huarache. Por esta cuestión empacarán mucho tiempo antes de la fecha de salida; sacarán las maletas de la bodega un mes antes para verificar que funcionen de manera adecuada; se probarán su ropa antes de empacarla; investigarán rutas alternas al aeropuerto; se habrán aprendido de memoria todo tipo de detalle relacionado con el lugar al que llegarán como el clima de cada día, horarios de actividades, menús y costos de restaurantes, si hay farmacias cerca, etc.
Un día antes del viaje, pondrán tres alarmas diferentes en distintos lugares de su habitación para asegurarse de que se pararán a tiempo. Llegarán varias horas antes al aeropuerto, esto es, con tiempo de sobra para checar maletas; sentarse en algún restaurante; tomar café; ir a la librería y escoger uno o varios libros para el viaje; hojear revistas; entrar a todas las tienditas que el aeropuerto ofrece y comparar precios entre una y otra; sentarse a disertar sobre el funcionamiento del aeropuerto y la ineficacia de los empleados de cada mostrador; revisar cada baño para saber cuál es el más limpio y menos concurrido…en fin, hay mucho qué hacer. Todo puede marchar de maravilla si la gente con quienes viajan se encuentran en el mismo canal, de lo contrario habrán confrontaciones importantes pero siempre sabrán como salirse con la suya.
Estoy acostumbrada a estar rodeada por gente de este signo, pero cuando se trata de viajar, sus características se hacen notar con mayor fuerza.
Las reservaciones para cada restaurante ya estaban realizadas, las camillas de la playa apartadas, los lugares en los que debíamos sentarnos a la hora de cada comida también estaban asignados. Son los más puntuales y por lo mismo les molesta que los demás no lleguen a tiempo. Así que por un lado, no había nada de qué preocuparse, todo ya estaba organizado, pero por otro lado, si algo se salía del itinerario, surgía tensión en el ambiente, ya que Capricornio necesita sentir que todo está bajo su control.
Para viajar con un Capricornio y hacer que prevalezca la armonía, se necesita paciencia, dejarse llevar, acceder a todas las propuestas que seguramente serán las mejores porque ya hay una investigación previa, ser puntuales y reconocer la gran labor que han hecho organizando un viaje tan especial.